


En el año 1987, la Cátedra de la arq Mattiello de la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires relevó el barrio de La Boca en sus aspectos cromáticos y tipológicos. La coordinación de los mismos estuvo a cargo de la arq Emilia Rabuini; su metodología y propuestas de los alumnos fueron presentados en el Congreso Argencolor en la ciudad de Oberá Misiones.
Este trabajo permitió hacer una primera aproximación al valor patrimonial que tiene el color en dicho barrio, y el manejo del mismo en las distintas tipologías edilicias, así como también detectar las distintas zonas cromáticas existentes.
IV CONGRESO DE COLOR: OBERÁ (MISIONES) 1998- ARGENCOLOR 1998
PONENCIA: ENSEÑANZA DEL COLOR EN TALLERES DE MORFOLOGIA - UNA EXPERIENCIA URBANA
CATEDRA:nARQ. MARIA LUISA FAGO DE MATTIELLO
DOCENTE: ARQ. EMILIA RABUINI (expositora)
A manera de introducción quisieramos mencionar que nuestra Cátedra se organiza en la modalidad de Taller Vertical comenzando desde la materia Dibujo, correspondiente al CBC (Ciclo Básico Común), continuando SRG (Sistemas de Representación Geométrica) y Morfología I y II.
La experiencia que presentaremos a continuación se ha desarrollado a nivel de Morfología I, en la cual uno de los objetivos es introducir a los alumnos en la problemática del color Urbano como expresión de una cultura.
También señalaremos que los objetivos pedagógicos generales del taller apuntan al desarrollo de aspectos formativos que afiancen la personalidad del alumno.
Si el alumno puede “entusiasmarse” con temas, vencer el miedo a abordarlos, lograr diálogos internos y si se despierta en él un interés que lo lleve a informarse por si solo, el objetivo de la enseñanza quedaría satisfecho y garantizado el aprendizaje en el futuro.
En resumen, se busca conseguir personalidades entusiastas, refexivas y creativas.
Esta idea, que puede ser válida para cualquier área del conocimiento, cobra para la enseñanza de las morfologías una realidad imperiosa. Potenciar lo perceptivo, a nuestro juicio debería ser la consigna de este tipo de enseñanza, ya que ningún conocimiento teórico basta para formar un sentido plástico como ninguna teoría sobre el diseño garantiza, por sí sola, la producción de la obra arquitectónica.
Para el desarrollo del presente trabajo seleccionamos dentro de la ciudad al barrio de “La Boca del Riachuelo”.
Consideramos que el conjunto urbano formado por las casas boquenses de madera y chapa pintadas de color es, sin duda, de una particularidad poco frecuente en otros sectores de nuestra ciudad.
A grandes rasgos podemos afirmar que dichas viviendas son producto de la emigración italiana con una marcada influencia genovesa en su afianzamiento hacia nuestra cuenca del Plata a principios de siglo.
Pero muchos son los hitos en esta historia:
En los comienzos del siglo XIX, la significativa presencia de armadores y comerciantes peninsulares en el tráfico de cabotaje y ultramarino, en la zona del Río de la Plata, determinó una progresiva asimilsción de muchos de ellos a la vida social y económica de la joven República
Hacia 1820, podemos situar aproximadamente la instalación de los primeros italianos, lígures la mayoría,en las zonas adyacentes a la Boca del Riachuelo. Estos , al integrarse a la incipiente industria naval o sumarse a las flotillas de paisanos afincados en algunos de los pueblos ribereños, crearon un nuevo ciclo económico que favoreció la continuidad y especialización de este asentamiento.
A mediados de siglo, La Boca ya se mostraba como un próspero pueblo de características típicamente ribereñas, estimándose que la población llegaba a los 2000 habitantes.
A principios de siglo la actividad portuaria en el Riachuelo comenzaría a decaer con la construcción del Dock Sud (1894- 1905) y la construcción de Puerto Madero (1911- 1919)
La Boca es una singular simbiosis entre paisaje natural y paisaje cultural, entre cultura marinera y tierra firme, entre casa y barco, esto lo expresa muy bien esta poesía referente al lugar:
“Aún queda por la mañana la vieja ilusión de zarpar
de bajar de aquellos camarotes a cubierta, por las escaleras al patio.
El izar la ropa próximos a partir
como si todo estuviese por ponerse en movimiento.
Pero ya el casco casi desfallecido descansa sobre el río seco.”
Se podrían diferenciar en la Boca 3 zonas principales y varias subzonas de acuerdo a las carcterísticas socioculturales, morfológicas y tipológicas que hacen a su estructura urbana:
1- La Ribera: caracterizada por industrias, equipamientos y algunas antiguas viviendas mostrando la primitiva coexistencia del trabajo y la residencia en relación al río.
2- Avenida Almirante Brown: arteria principal que sirvió de estructura urbana perdiendo su estructura barrial con la construcción del puente Avellaneda.
3- Resto del barrio: fundamentalmente residencial donde se superponen las construcciones de madera, chapa y mampostería con tipologías de alta densidad, baja altura y alta ocupación del suelo y los patios como condición fijada históricamente.
A-TRABAJOS PRACTICOS PREVIOS
El trabajo comenzó con algunas ejercitaciones previas con el objeto de iniciar al alumno en el aprendizaje y concientización de la percepción visual y fundamentos de la colorimetria.
A continuación comenzó el desarrollo del trabajo propiamente dicho
B- EJERCITACION URBANA
Como tema de introducción insoslayable, incluimos la premisa de que el color ha sido utilizado por el hombre con diferentes fines a lo largo de la historia.
En el caso que nos toca analizar nos preguntamos el por qué se dio una propuesta de tanta singularidad en el Barrio de la Boca, tan lejos del color urbano del resto de la ciudad.
Tal vez era un un modo de diferenciarse y autodefinirse, de una forma de entender la vida. Tal vez de traer a esta nueva tierra sus colores añorados o sólo un fin práctico de aprovechar restos de pinturas portuarias.
Lo cierto es que este barrio tan singular fue la inspiración de bohemios y artistas, ya que algo indudablemente tenían estos colores añorados, justamente, ese algo nos permitió desarrollar el presente trabajo de investigación y aplicación y hoy estar aquí para compartirlo.
También conocer la historia de un barrio escrita en su arquitectura vernácula, en sus paredes y colores.
LA METODOLOGIA DEL TRABAJO DE CAMPO fue la siguiente:
Se trabajó teniendo en cuenta que el color urbano se puede manifestar dentro de cuatro contextos, diferentes según sea la escala de cada uno de ellos:
1- La escala de la ciudad en su totalidad o de uno de sus barrios
2- La escala de una calle, donde las casas contiguas, enfrentadas, y la estrechez o anchura de la calle, dando paso a más o menos luz, dan lugar a un determinado ambiente coloreado
3- La escala de una casa, donde primer plano y fondo forman conjuntamente una muestra de colorido
4- La escala de los detalles, de los adornos de una ventana, de una tienda, de una fábrica, del ornamento de un edificio.
A esto hay que agregar los cuatro puntos de vista, desde los que el observador puede concentrar su objetivo, la mirada del peatón enfoca las superficies coloreadas desde al lado, desde enfrente, desde abajo y desde arriba; dependiendo de la rapidez de sus movimientos y de su interés: como visitante, como arquitecto, como vecino.
Dentro de estos lineamientos se desarrolló un trabajo grupal, que consistió en:
1- Recorrer el sector, volcando la información literal, gráfica y fotográfica a fin de “sentir, descubrir y observar”, realizando un asentamiento de la información de campo
2- Recopilación de la información general del sector
3- Diagnóstico y clasificación del material
4- Análisis grupal de la información
5- División del sector en talleres, docentes y alumnos con la premisa de mantener los ámbitos urbanos por grupo de alumnos
Finalmente el trabajo individual se desarrolló de la siguiente manera:
1- Reconocimiento formal del sector a través de croquis, y relevamiento de fachadas
2- Relevamiento y análisis del ámbito donde trabajará el alumno estableciendo relaciones entre color, volúmenes, formas, segmentaciones, texturas y luz
3- Relevamiento individual de la fachada de una cuadra (escala 1: 50)
a- blanco y negro
b- reproduciendo el color existente
4- Reconocimiento del color del sector para una posterior reproducción
5- Análisis y conclusiones sobre el uso del color en las distintas tipologías existentes en la cuadra de acuerdo a las ejercitaciones del punto anterior
6- Alternativas de propuesta individuales para cada tipología ajustándose a un critero general para toda la fachada
En el desarrollo de toda la ejercitación se establecieron algunos criterios comunes a fin de que la documentación elaborada pueda ser utilizada por los organismos e instituciones que lo requirieren (sombras a 45 del NE, siluetas de árboles existentes, lectura clara de la materialidad de los elementos, si existiera un elemento urbano importante como fondo relevarlo, relevar el equipamiento urbano, etc).
En cuanto al registro cromático se tuvo especial interés en analizar con veracidad los tintes, valores y saturaciones de los colores existentes, como así también las proporciones y relaciones de proximidad de los elementos integrantes de la fachada.
Los resultados obtenidos exceden los de una propuesta pedagógica ya que muestra además un modo de ver la realidad de un grupo de personas que lejos de su lugar de origen se transladan con su cultura a otra cultura diferente.
El análisis sociológico implícito en esto, incluyendo la influencia del color, sería tema de un posterior trabajo.
Circunscribiéndonos al tema propuesto, a grandes rasgos podríamos decir que el color en la
Boca surgió inicialmente como una necesidad funcional de protección de los materiales de fachadas, madera y chapa utilizando para ello las pinturas remanentes de la actividad portuaria. Implícitamente podríamos señalar el color como una necesidad de diferenciación social del resto de una ciudad gris, de una libertad y singularidad de un pueblo de costumbres y lengua diferente unidos por lazos de fraternidad. No es casual que en la Boca existiera la mayor cantidad de Asociaciones italianas de socorros mutuos y que se asentaran las congregaciones salesianas que harían perdurar las costumbres itálicas en nuestro país durante largo tiempo.
En cuanto al color urbano se podrían diferenciar dos períodos: uno pre Quinqueliano cuya cromaticidad estaba dada por las pinturas portuarias y uno Quinqueliano dado por la rica paleta del pintor, quien desde su niñez estaba consustanciado con los colores boquenses. Estos períodos deberían analizarse con la suficiente profundidad para una posible aplicación en intervenciones urbanas que a su vez contemplen las improntas actuales.
Cerrando el tema quisiera leerles algunas reflexiones relacionadas a nuestro tema:
“...solo las gentes humildes, como los pescadores y marinos de las playas del mar del Norte, y del mar Báltico, que no han abandonado su ingenua alegría en los colores, han permanecido fieles a la vieja costumbre de pintar sus ventanas blancas, azules, de cualquier color vivo...” (Alfred Lichtwark Citas del año 20)
“...se me ocurre pensar que se insiste poco en afirmar que la ciudad es un acontecimiento cultural y que toda acción urbana no sólo ha de ser consecuencia de las necesidades y el buen funcionamiento de un grupo social, sino también producto de una voluntad de cultura y, por lo tanto, una obra de arte.” (Oriol Bohigas)
“La arquitectura vernácula, más allá de sus expresiones propias, nos llama a reflexionar acerca de los valores, que el hombre moderno va paulatinamente marginando en el mundo contemporáneo, y sobre el desequilibrio cada vez más hondo entre el ritmo del progreso tecnológico y la posibilidad de incorporarlo en la integración de una nueva personalidad del ser humano. En este desafío con que la técnica enfrenta al hombre de nuestros días hasta incapacitarlo, incluso para comprender en su vastedad el nuevo mundo en que se halla ubicado, el valor simbólico de estas expresiones vernáculas parece invitarlo a concitar toda clase de esfuerzos para retomar el control de su propio destino”. (Raúl González Capdevila Arq Cuaderno Summa Visión 35)
Este tipo de ejercitación, a más de introducir nuevos conocimientos, como puede ser el color, mueve al alumno a ubicarse dentro del problema desde una óptica intelectual que le permite no sólo analizar la historia del problema, sino también formular soluciones y sugerencias desde la cultura en relación estrecha con los usuarios de distintas zonas, previéndose de esta forma de soluciones impuestas.
Creemos que este tipo trabajos es un primer paso para preservar un patrimonio que consiste en registrarlo y difundir su existencia.
Por último citaré: “Cada día es más evidente que para lograr la coherencia fundamental de una nacionalidad es necesario una cultura arraigada en el pueblo y compartida por todos... una cultura es el producto de la historia, entendida ésta como el vivir cotidiano de una comunidad...” (Congreso en Pro del Patrimonio Urbano 1981)